CICLO MENSTRUAL, EDUCACIÓN, NOTICIAS

EDUCACIÓN MENSTRUAL, ¿por qué es imprescindible?

¿Alguien te explicó alguna vez que el ciclo era mucho más que un sangrado? ¿Te hablaron de su funcionamiento, de cada una de sus fases y sus implicaciones físicas, psíquicas y emocionales? ¿Viste a tu madre cambiándose la compresa alguna vez o hablaste con tu padre sobre la menstruación?

La sexualidad femenina y el ciclo menstrual están envueltos en un halo de tabú, desinformación y falsas creencias que llevan a muchas personas a tener conflictos con su cuerpo y sentirse inadaptadas a nuestro modelo de sociedad lineal. Las mujeres y personas que menstruamos*, pasamos de la menarquia (primera regla) a la menopausia (última regla) a ciegas, sin apenas herramientas ni soporte social.

Sin embargo, desde hace tiempo parte de la sociedad, la comunidad científica, pedagógica, activistas y profesionales de la salud reivindican la importancia del ciclo menstrual, lo reconocen como el quinto signo vital y como indica Erika Irusta, concuerdan en que “la experiencia menstrual es cultural y política“. Es por eso que hoy quiero contarte la necesidad de una pedagogía o educación menstrual de calidad, y cómo puedes integrarla en tu vida (independientemente de tu sexo y edad) para mejorar tu bienestar y el de tu entorno. ¿Me acompañas?

TABÚ MENSTRUAL

Como te contaba, en nuestra sociedad, desde casa a las aulas, todo lo que envuelve al ciclo sexual femenino generalmente ha estado teñido de secretismo, incomodidad y mitificación. Como todo buen tabú. Y aunque su origen apunta entre otros a factores religiosos, culturales y de género, a día de hoy sufrimos su legado a lo largo y ancho del globo:

  • generaciones de mujeres desinformadas y desconectadas de sus cuerpos,
  • invisibilización del cuerpo femenino en la ciencia y falta de investigación,
  • una educación sexual insuficiente que alimenta y perpetúa ese tabú,
  • formas de violencia menstrual como la exclusión social,
  • ausentismo escolar por menstruar,
  • fenómenos como la pobreza menstrual
  • y otras muchas consecuencias que aún no alcanzamos a dimensionar.

La mayoría de nosotras crecimos desinformadas y con la idea de que la llegada de la menarquia significaba automáticamente “ser mujer”, que desde ese momento mágicamente corríamos el riesgo de quedarnos embarazadas y que sufriríamos dolores cada mes. Luego nos topamos con la realidad de nuestros cuerpos, metimos el tema en el “cajón de los asuntos privados”, ignoramos y silenciamos nuestra naturaleza cíclica, la acallamos a base de pastillas, puede que incluso nos avergonzáramos de nuestro cuerpo y sus procesos, o pensáramos que estábamos locas. En definitiva… nos desconectamos de nosotras mismas.

Hemos aprendido, sin saberlo, a ir en contra de nuestra naturaleza cíclica.

Isabel Guerrero Campoy

Con todo esto, ¿cómo paliar o tratar de acabar con siglos de tabú y desconexión? Como imaginarás, el proceso es largo y arduo, pero en Aguas de Luna lo tenemos claro: una de las claves está en la EDUCACIÓN MENSTRUAL. Así que empecemos por el principio…

¿QUÉ ES LA EDUCACIÓN MENSTRUAL?

La educación menstrual es el nombre que atribuimos a la formación específica sobre el ciclo menstrual dentro del marco de la educación sexual. Esta educación proviene de distintas fuentes: del ámbito doméstico, del académico, los medios de comunicación y la cultura.

Según un informe del Ministerio de Sanidad “Varios profesionales coinciden en que se habla poco, e incluso menos que antes, de estos temas en la familia, bien porque siguen vigentes ciertos pudores, bien porque el modo de vida actual no genera espacios de diálogo sereno y abierto.” (1)

Yendo después a Wikipedia, encontramos lo siguiente: “El término educación sexual hace referencia al conjunto de actividades relacionadas con la enseñanza, la difusión y la divulgación acerca de la sexualidad humana en todas las edades del desarrollo, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las relaciones sexuales, (…)”, pero en todo el artículo no encontramos ni una mención al ciclo menstrual o la menstruación entre las más de 6.000 palabras que lo componen.

El objetivo de la educación menstrual no es hacer que la gente ame la menstruación, sino que cuestionen las narrativas que se han creado alrededor de ella.

Carolina Ramírez, de Princesas Menstruantes

Seguimos con la búsqueda y, más allá de conceptos aislados o abordajes desde el activismo, no encontramos ninguna definición estándar o socialmente reconocida para la educación menstrual. ¿Es todo esto un indicativo de que hay un vacío sociocultural e institucional acerca del ciclo menstrual?

Revisando manuales médicos, libros escolares e informes de nuestras instituciones u organismos internacionales, comprobamos además que la visión sobre el ciclo está centrada tan solo en el funcionamiento fisiológico, las patologías asociadas, la prevención de embarazos y el uso de productos de higiene femenina. Una visión mecánica, biologicista y superficial.

Por todo esto, pensamos que una educación menstrual integral y de calidad es necesaria. Pero, ¿a qué nos referimos con eso?

Nosotras llamamos “educación menstrual integral” a la formación sobre el ciclo menstrual en sus dimensiones fisiológica-psicológica-emocional, que tiene como objetivos informar, empoderar y dotar de herramientas a las personas desde una visión que resignifique y naturalice el ciclo menstrual, a través del conocimiento empírico y científico. Y por supuesto, con un enfoque de género.

¿PARA QUÉ SIRVE LA EDUCACIÓN MENSTRUAL?

Es impactante pensar que somos cíclicas y menstruamos casi 40 años de nuestra vida, y que a penas sabemos nada. Más impactante aún si tenemos en cuenta que la mitad del planeta ha vivido o vivirá este proceso. ¿No merece una consideración mayor la experiencia cíclica de 4.000 millones de habitantes?

La educación menstrual  merece un espacio propio y ha de ser un derecho para todas las personas, independientemente de su sexo o edad. Es preocupante saber que “las niñas que no han recibido educación sobre la menarquia experimentan una mayor ansiedad en torno a la menstruación y no están preparadas para identificar problemas menstruales“, como cuenta Mireia de My best period.

Conocer algo tan básico del cuerpo humano ha de estar al alcance de todos para:

  • Entender cómo funciona el ciclo menstrual
  • Conocer qué ventajas tiene para la salud
  • Comprender las fases a lo largo de cada ciclo y trabajar en favor de ellas
  • Identificar posibles desequilibrios en la salud así como patologías
  • Disponer de recursos y herramientas de autocuidado

La educación menstrual es entender el ciclo menstrual para sentirnos seguras y empoderadas.

Anna Salvia Ribera, cita extraída del artículo La necesaria educación menstrual.

Y a un nivel más amplio:

  • Ir desarticulando el tabú del que te hablaba antes
  • Naturalizar el ciclo
  • Crear una nueva narrativa en torno a él
  • Difundir y generar nuevos conocimientos
  • Ampliar la comprensión sobre la naturaleza humana, y en concreto las personas que menstrúan
  • Y hacer de nuestra sociedad un lugar mejor en el que todos quepamos

Y en cuanto a las protagonistas, las niñas, mujeres y otras personas cíclicas, mejorar su salud menstrual y favorecer que descubran sus potenciales, se reapropien de su cuerpo, decidan sobre su salud, se acepten en todas sus dimensiones y tengan mayor autoestima.

Como ves, la lista de beneficios es interminable, pero en dos palabras se trata de naturalizar y empoderar.

¿CÓMO INTEGRAR LA EDUCACIÓN MENSTRUAL EN TU VIDA?

Tanto si menstrúas como si no, hay muchas cosas que puedes hacer por ti y por tu entorno, y todo empieza por la documentación y la observación:

Pincha para acceder a nuestra sección de libros sobre el ciclo

1. Documentarte:

Ejemplo de registro: el diagrama

2. Observar:

  • Observar cómo te sientes físicamente a lo largo del ciclo (nivel de energía física, de defensas, libido, fluidos vaginales, etc.)
  • Cómo estás psicológica y emocionalmente (nivel de concentración, ganas de socializar, capacidad de comunicación, estado de ánimo, capacidad creativa, etc.)
  • Comenzar a registrar esa información a través de un registro menstrual
  • Poder ver tus patrones cíclicos

3. Naturalizar:

  • Hablar del ciclo con naturalidad, tanto a peques como adultos
  • No usar eufemismos y llamar a las cosas por su nombre
  • Poder expresar en qué fase estás y cómo te sientes
  • Prestar artículos de higiene menstrual sin ocultarlo (¡no estás traficando con drogas!)
  • Usar artículos como la copa menstrual o las compresas de tela para entrar en contacto con tu menstruación

…y seguro que podemos encontrar muchas más formas. Lo importante es poner el foco en nuestro bienestar y no olvidar que cada pequeño gesto suma. La educación menstrual la construimos entre todes.

CONCLUSIONES

El ciclo menstrual es un asunto de salud pública y derechos humanos que nos concierne a todas y todos, por lo que la educación ha de estar garantizada y ha fomentar una sociedad sana y equitativa.

En Aguas de Luna trabajamos para difundir información, concienciar sobre su importancia y a su vez poner a disposición artículos de gestión menstrual sostenible, libros y otros recursos. Creemos firmemente en el autoconocimiento, el activismo y la educación como pilares que nos acercan a ese objetivo.

Alentamos a las instituciones, organismos internacionales, profesionales de la educación y la salud a poner el foco de una vez  y te invitamos a ti a, que nos lees, a ser una (o un) agente activo del cambio.

¿Te animas a apoyar nuestro pequeño gran propósito?

Rina Lobato, Aguas de Luna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*A lo largo del artículos alternamos términos como “mujeres” y “personas que menstrúan”, y hacemos uso del genérico femenino o masculino. No sólo las mujeres menstrúan y no sólo las personas que menstrúan han de recibir educación menstrual.

REFERENCIAS Y FUENTES:

(1) Monográfico del Ministerio de Sanidad de España: Ives_Juventud_Monografico_Profesionales_Educadores_Sanitarios

Anna Salvia Ribera, de Viaje al ciclo menstrual

Erika Irusta, creadora de la primera comunidad menstrual online, El camino rubí

Fernanda Romo, de Había una vez una mujer

María, de Mi ciclo es mío

Mireia, de My best period

Ministerio de Sanidad

Observatorio Estatal de Violencia Sobre la Mujer

OMS

Wikipedia

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