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Tabú menstrual

Este mes de mayo ha sido el Mes de la Visibilidad Menstrual, con su culmen el día 28, Día Mundial de la Higiene Menstrual. ¿Sabías de su existencia?
El evento nace en 2014 de la mano de Wash United con el objetivo de concienciar socialmente sobre el tabú que aún supone en muchas partes del mundo, y las dificultades y desafíos a las que se enfrentan las personas menstruantes. Además, este evento pide una educación menstrual de calidad, la bajada del IVA en los productos sostenibles o desechables y el que sea tenida en cuenta en el ámbito laboral.

Pero volvamos unas líneas atrás… ¿tabú? ¿hay un “tabú menstrual”?
Para tratar de dar respuesta a estas cuestiones empezamos por el principio…

¿Qué es un tabú?

El término proviene del polinesio, y servía para designar o prohibir algo sobrenatural o peligroso.
En la actualidad es un fenómeno social, cultural, psicológico y lingüístico que recae sobre aquello no aceptado mayoritariamente, que se cree inmoral, ilícito, censurable o de carácter transgresor.

¿Cómo identificar algo tabú?

  • Si se usan eufemismos en lugar de nombrarlo directamente (la mujer de rojo, estar en “esos días” o estar “mala”).
  • Si nos incomoda hablar de ello.
  • Si se le agregan connotaciones negativas infundadas (“la sangre da asco y huele mal”).
  • Si se crean mitos en torno a ello (“la mayonesa se corta y las flores se marchitan”).
  • Si hay un desconocimiento tal que genera falsas creencias (“en cada regla expulsamos un óvulo”, “durante la regla no te puedes quedar embarazada”).

¿Y cuál es el origen del tabú menstrual?

No hay consenso sobre el origen, por lo que se dice que nace de manera independiente en distintos grupos, geografías y momentos históricos. Sin embargo se sabe que antiguamente, y según la cultura, la regla podía se considerada sagrada o impura. Y es esta segunda interpretación misógina la que dio lugar al tabú, estrechamente ligada a una cuestión de género.

Consecuencias del tabú menstrual

Actualmente tiene un fuerte impacto sobra la vida de muchas personas alrededor del planeta: desconocimiento del propio cuerpo, desempoderamiento, exclusión social, absentismo escolar, violencia, pobreza menstrual asociada al alto coste de los artículos de gestión menstrual, etc.

Algunas propuestas para acabar con él

1. Educación y autoconocimiento: conocer el ciclo, explorar, leer, investigar.
2. Reconciliación con la menstruación: hacer un diagrama menstrual, conectar con nuestra sangre.
3. Difusión: compartir y hablar de ello, naturalizarlo, difundir y crear “cultura menstrual”
4. Apoyo mutuo: respetar, comprender y apoyar a quienes sufren el tabú.

Y tú, ¿te unes a esta revolución?

Foto principal de Erol Ahmed para Unsplash

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